miércoles, 2 de marzo de 2016

NI LOS MUERTOS SE SALVAN.

En este pueblo, estamos acostumbrados a las malas noticias de interés general. Incluso si se derrumba un bloque de nichos en el cementerio, ¡También!, ya pasó hace tres años y la noticia fue solapada en unos días, como hojarasca que se lleva la corriente. La culpa evidentemente al mal tiempo, las lluvias, las filtraciones de aguas, siempre hay una justificación, y detrás de esa justificación lo que realmente hay es una despreocupación o una incompetencia. Pero es lógico, los políticos, los técnicos, el personal responsable de que estas cosas no sucedan, están más pendiente de lo vivo, que de lo muerto, o quizás se podría decir, sino están pendientes de lo vivo, ¿Qué le importa lo que está muerto?

Pero en estos días, en este infausto pueblo, vuelve a parecer la noticia, vuelven a repetirse los hechos, un nuevo bloque de nichos se derrumba en el cementerio de San Jorge en Peñarroya-Pueblonuevo. Los motivos idénticos, el mal estado de los mismos, acompañado del mal tiempo. Es evidente que no vamos a echarles la culpa a unos porque eran del PP y a otros porque son del PSOE, la desidia y la negligencia, no se puede atribuir a la formación política a que representan, solo se le puede achacar a la irresponsabilidad y a la ineptitud de las personas, dos peculiaridades de nuestros gobernantes locales y posiblemente de algún técnico, que hacen con su combinación un explosivo coctel que evidentemente no le estallan a ellos, le revientan a los sentimientos y a las sensibilidades nuevamente, y una vez más de los sufridos peñarriblenses.

Pero estos acontecimientos ocurridos hace unos días en nuestra localidad, va más allá de lo que hemos descrito. La noticia saltó a la prensa local como un incidente no previsible, improvisto. El Alcalde justificando lo sucedido argumenta que en toda esta sucesión de hechos se ha seguido el procedimiento establecido. Pero lo estremecedor viene después, cuando salta la alarma en la población, de que se han encontrado restos óseos y funerarios en el famoso vertedero incontrolado de la gacha. Un vecino de nuestra localidad lo descubre, junto con fragmentos de lápidas y cajas mortuorias, dando aviso de inmediato a la Guardia Civil, que se personó en el lugar. Parece claro todo estos vestigios pertenecen al desescombro producido recientemente en el cementerio de San Jorge tras el derrumbamiento de varias filas de nichos.

Si se confirma que esos vestigios encontrados son de personas fallecidas, estos acontecimientos pueden tomar un cariz importante, con unas repercusiones funestas para sus responsables y al mismo tiempo tendrá un alcance político, exigiendo la dimisión fulminante del que competa.


Pero vamos a la cronología de lo ocurrido, y hacernos las preguntas consecuentes, según la información que tenemos. Ya desde el pasado mes de Noviembre se valla la zona donde se encuentran estos nichos, y se descuelgan las lápidas para evitar peso y acelerar su desplome. El siguiente paso que siguieron fue quitar el tejado y dejarlo durante un tiempo sin la cubierta, esto evidentemente y con el tiempo que tenemos produce más deterioro y apresura el hundimiento, como así ha ocurrido. ¿Por qué quitaron el tejado antes de desalojar los restos? Esto evidencia que el procedimiento empleado desde un principio no fue el correcto.

Una vez producido el desplome incontrolado, nuestra segunda pregunta ¿Hubo en todo momento un técnico o encargado para organizar los trabajos de desescombro?, nos apuntan que no. 

Una vez que se sacan los restos funerarios más visibles, la tercera pregunta ¿El escombro que queda se retira de una forma minuciosa o se utilizan medios mecánicos para ello? Es evidente que esta operación es la más importante para no dejar ningún resto atrás teniendo que realizarse con el mayor detenimiento posible, y más cuando sabemos que un nicho no solamente el difunto se encuentra en el ataúd, puede que algún resto de familiares quede depositado en la misma sepultura, como habitualmente se hace, envueltos en bolsas y descansando con sus seres queridos. La cuarta pregunta ¿Por qué una Administración Local, como es nuestro Ayuntamiento, incumple las leyes medioambientales utilizando un vertedero ilegal para echar los escombros de los nichos hundidos de nuestro cementerio? 

Ni que decir tiene que todo ha sido una sucesión de errores, de desidia, de desorganización, y que en esta escala progresiva de este mal endémico que padecemos los ciudadanos de Peñarroya-Pueblonuevo, origina que ni nuestros muertos se salven.

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